El Gran Recapte

Una vez al año no hace daño.

La labor de los voluntarios

La labor de los voluntarios

Desde hace cuatro años, los bancos de alimentos de Cataluña –Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona- organizan una jornada de recogida de alimentos: El Gran Recapte d’Aliments. Esta cuarta edición viene marcada, como la anterior, por una respuesta masiva de la población que ha pulverizado records más allá de las más optimistas previsiones.
En total, se han recogido más de 1.700.000 kilogramos de alimentos. Medio millón largo más que en la edición del año pasado.

Muchas gracias crisis

Está claro que la labor de promoción tiene su efecto, cada año son más los que conocen del Gran Recapte y que por lo tanto están en condiciones de realizar alguna aportación, bien cómo voluntario, como donante o como ambas cosas. Sin embargo, el mero efecto publicitario no permite explicar el crecimiento que de esta manifestación solidaria.

Desde el inicio de la crisis el número de personas afectadas no ha parado de crecer. Cada vez son más las familias que experimentan dificultades económicas y, consecuentemente, cada vez resulta más fácil que cualquiera de nosotros haya visto la cara del espectro de la precariedad.

Dice el refrán: no ha mal que por bien no venga. La reacción de la gran mayoría ante la situación de penuria que nos rodea no ha sido la que los cínicos esperarían: proteger egoístamente nuestra mejor condición material dejando a los demás abandonados a su suerte. Todo lo contrario, la gente se está volcando en todo tipo de iniciativas solidarias, poniendo a disposición de los demás su tiempo y sus recursos materiales.

Deseo enormemente que esta crisis termine lo antes posible. Pero aún más, deseo que cuando este mal trago haya pasado y regresemos a una situación de relativa abundancia, no nos olvidemos la lección aprendida y mantengamos las manos y el corazón abiertos para quien los necesite.

Una avalancha de colaboraciones

Para la gran mayoría el Gran Recapte comenzó el pasado viernes 30 de Noviembre, a las 2:00 de la tarde. Sin embargo, los prolegómenos del mismo comienzan mucho antes, con el llamado que el Banco de los Alimentos hace a colaboradores y voluntarios ya desde un par de meses antes de esta fecha.

En la población de Sant Quirze del Vallès, Cáritas parroquial de Sant Quirze i Santa Julita lleva con este dos años colaborando en el Gran Recapte. En la pasada ocasión fueron los propios voluntarios de esta organización, algunos de sus beneficiarios y algunos amigos directos de los mismos, en total una docena de personas, los que se encargaron de la organización, preparación y ejecución del Gran Recapte en el hipermercado Alcampo de Sant Quirze (Autopista C-58, Salida 12). Este año, sin embargo contamos con dos ayudas de excepción: por un lado, Laura Roger, del programa Som Solidaris de Radio Sant Quirze y, por otro, Anna Oliva y Gemma Marmol de Bienestar Social y Comunicación, respectivamente, del Ayuntamiento de Sant Quirze. Desde los micrófonos la primera y desde los medios de comunicación del consistorio las segundas se hicieron eco del llamamiento a colaborar, movilizándose en total a más de 60 voluntarios, muchos de estos son a su vez miembros de las ONGs Acció Solidaria Vallès, Ateneu del Mon y Nuevos Pasos, que realizan su labor desde nuestro pueblo.

El gesto más importante

El gesto más importante

No obstante, los colaboradores del Banco de los Alimentos y los voluntarios del Gran Recapte tan sólo representamos una mínima parte del esfuerzo invertido. Cientos de miles de personas anónimas en toda Cataluña, bastante más del millar sólo en el Alampo de Sant Quirze del Vallès se encargaron de la parte más importante: colocar en los contenedores del Gran Recapte un paquete de lentejas, un brick de leche, una botella de aceite, una lata de atún…

Algunos casos son de suficiente entidad como para grabarse en la memoria de forma indeleble: como el de un señor, de esos que llaman de la tercera edad, que hizo dos viajes  con el carrito lleno para completar lo que el denominó “lo que tenía presupuestado”;  la niña que hizo retroceder a su madre –que ya había sorteado a los voluntarios que ofrecían información a la entrada– para que recogiera una bolsa y así poder colaborar; la de varias personas que se acercaban a nosotros para preguntar cómo se podía colaborar más a menudo con alimentos para personas que los necesitaban… y muchos más que no detallaré para no aburrir.

Finalmente, aunque no menos importante, tenemos que reseñar la colaboración institucional del Alcampo, que facilitó nuestras actividades y soportó con elegancia las molestias que causamos. Así mismo, y muy especialmente, hay que señalar la aportación de los empleados y empleadas del establecimiento: seguridad, cajas, reponedores, información… que no sólo nos ofrecieron todo el apoyo del mundo sino que también –y siempre con discreción– se acercaban a los contenedores y dejaban su aportación material.

El resultado de todo esto se puede expresar en cifras. Se recogieron 22 contenedores y 62 cajas, que hemos estimado corresponden a entre 10.000 a 12.000 Kg., de alimentos. O lo que es lo mismo, los clientes del hipermercado entregaban una media de unos 10 kilos de comida por cada minuto de las 20 horas que duró el evento.

9 Contenedores

Una muestra de lo recogido

Obstáculos a derrotar

No podemos decir, sin embargo, que todo haya sido una balsa de aceite.

La complejidad que representa organizar a más de 12.000 personas con un mínimo entrenamiento para recoger más de millón y medio de kilos de alimentos heterogéneos, de las manos de más de 300.000 personas en más de 1.000 puntos de recogida situados en más de 200 poblaciones no es nada despreciable. Si a esto añadimos que esa labor es realizada en sólo dos días y que sólo se cuenta con la experiencia previa de tres ediciones, separadas entre si por un largo año, sería pueril suponer que no se presentaron inconvenientes, dificultades y demás imprevistos: voluntarios que no podían acudir a su punto de recogida, contenedores que no habían sido entregados, bolsas que no alcanzaban, recogida de contenedores llenos que se eternizaba y un largo etcétera de inconvenientes que siempre terminaban por superarse con buen humor –no exento de nerviosismo– y buena voluntad.

Eso es lo de menos. Pero, tal como el genial Quino, pone en boca de Miguelito: Nunca falta alguien que sobra. Una de las cuestiones con las que los voluntarios tenemos que lidiar es con la desinformación maldiciente y maliciosa que unos pocos (muy pocos, todo hay que decirlo)  parecía que disfrutaran proclamando: “yo no pienso colaborar con la Caixa (patrocinador de cajas, contenedores, posters y camisetas)”, “esta comida va para fuera de España y yo no quiero ayudar en eso”, “esto es una mafia de los políticos, la comida la venden y se quedan con el dinero”… y mil linduras más del mismo tenor, que no dejaban de asombrarnos en muchos casos por su originalidad creativa.

Esperamos y confiamos en que el año que viene, con la quinta edición de este Gran Recapte muchas de estas complicaciones hayan sido superadas.

Bien está lo que bien acaba

Finalmente todo ha terminado.

Nos gustaría que este fuera el último Gran Recapte de la historia, que de aquí a un año el hambre hubiera quedado desterrada y que pudiéramos ver con felicidad las estanterías vacías del Banco de Alimentos. Pero esto no creemos que suceda. El año que viene seguramente estaremos otra vez al pie del cañón, intentado romper nuevamente el record de alimentos recogidos… y lo haremos si hace falta.

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